Dejó la magia, la armonía y la irreverencia de su danza
Por Jorge Lara Tovar

Fue el domingo 16 de noviembre del 2014 cuando la Universidad Nacional Autónoma de México organizó un homenaje, en lasa Miguel Covarrubias, para mostrar su agradecimiento y reconocimiento a la bailarina y coreógrafa Gloría Contreras, que el día anterior, acababa de cumplir 80 años de edad y 45 al frente del Taller Coreográfico de la UNAM, con el que presentó más de 300 obras en teatros, jardines públicos, mercados y reclusorios.
Fue un espectáculo emociónate que culmino con una gran ovación para la “Maestra”, que subió al escenario en medio de los aplausos del público y una vez ahí, hizo a un lado las pashmina que cubría su pecho para dejar al descubierto la playera con el puma, símbolo de la UNAM, provocando el estallido del goya universitario.
Decir que Gloria Contreras era una figura representativa de la danza no es un simple recurso retórico. Quienes la vieron sobre el escenario o presenciaron sus coreografías, comparten la impresión que dejo en el escritor Mitchell Snow, quien describió que asistir a las presentaciones del Taller Coreográfico era un acontecimiento conmovedor e inolvidable, “saturado de magia, de belleza, de armonía, de disciplina y de expresividad incomparable”.
En el transcurso de los 45 años, el Taller Coreográfico de la UNAM, del que fue fundadora y en el que concentró sus afanes artísticos y sociales, logró cautivar a un numeroso público que cada año esperaba ansioso la realización de sus dos temporadas anuales, un público conformado principalmente por estudiantes universitarios, a quienes siempre dirigió sus mensajes.
Su quehacer no se restringió a los auditorios estudiantiles, sino que buscó al público común, a las amas de casa, a los comerciantes ambulantes, a quienes por casualidad llegaban hasta los jardines públicos y a quienes por diversos motivos tenían que vivir en los reclusorios. Ella se reconocía como una mujer de ideas socialistas forjadas por la influencia de su padre, un chiapaneco que hospedaba en su casa a los paisanos que llegaban a trabajar a la capital. “Desde niña viví la hermandad con los seres humanos, me di cuenta que no hay diferencias entre nosotros y lo que algunos llaman indiada o pueblo. Soy Socialista, así me amamantaron mi padre y mi madre”, decía orgullosa.
María del Carmen Gloria Contreras Röniger nació en el Distrito Federal el 15 de noviembre de 1934. Aseguran sus biógrafos que desde muy pequeña quiso ser bailarina pero no encontró en México un lugar para estudiar danza clásica como ella quería. Así que convenció a su padre y se fue a estudiar a Canadá, con el Royal Winnipeg Ballet, y luego siguió en la School of American Ballet de Nueva York, en los años 50’s. Ahí fue donde comenzó a mostrar su irreverencia creativa, ahí nació su coreografía del Huapango, un icono de su repertorio donde muestra los valores del México moderno.

Casi 60 años después, cuando el Taller Coreográfico cumplió 4 décadas, le dijo a Arturo García Hernández: “Una de las características del taller es que tenemos muchas formas de hacer danza. No voy a montar El lago de los cisnes por un millón de años, ¡pobrecito Chaikovski, han hecho tedioso un ballet que es magnífico! Tengo Romeo y Julieta, pero le doy un toque contemporáneo. Por ejemplo, el conflicto entre familias ocurre entre palestinos y judíos. A la gente le interesa lo actual”.
Gloria Contreras siempre se mostró orgullosa de haber estudiado con George Balanchine, el gigante de la coreografía del siglo XX, con quien compartió su ambición de convertir el ballet en un arte verdaderamente popular y quien consideraba que antes de comenzar la creación de una pieza se debía estudiar con detenimiento la partitura musical, comprenderla hasta que las ideas coreográficas brotaran de las frases musicales, de la métrica y del ritmo.
Recibió más de 40 premios, existen 10 libros sobre su vida y su obra, pero siempre presumió como su máximo galardón el que las más de 300 coreografías que creo en su vida eran el gran imán que llenó siempre hasta los topes el auditorio Carlos Lazo en la UNAM.
Fue el 25 de noviembre del 2015 cuando la Maestra Gloria Contreras falleció, tras 81 años de vivir para danzar.
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