Radiocirugía cerebral para extirpar tumores no aptos para cirugía abierta

Especialistas del Hospital Infantil de México emplean con éxito el procedimiento de radiocirugía para extirpar tumores y tratar lesiones cerebrales  en las que no se pudo recurrir a la cirugía abierta. Por Jorge Lara Tovar.

Este procedimiento se ha utilizado para atender los tumores cerebrales cuyo tratamiento no puede realizarse por cirugía abierta debido a una u otra situación que podríamos llamar compleja, pues pondría en riesgo la vida del paciente. También se tratan los llamados tumores residuales o sus recaídas, así como a pacientes con problemas de vasos sanguíneos mal formados y algunos casos de epilepsia, siendo el médico Fernando Chico Ponce de León uno de los piones en la práctica de estás cirugías.

Una de las grandes ventajas  de este procedimiento es no tener que perforar ni cortar el cráneo por lo que se convirtió en un tratamiento novedoso que los niños con tumores cerebrales han soportado sin consecuencias ni daños mayores y al que han respondido recuperándose con mayor prontitud que cuando eran intervenidos  por cirugías abiertas.

Desde el 2006 se empezó a utilizar en el Hospital Infantil, a la fecha son más de 100 menores procedentes de distintos lugares de la república quienes se han visto beneficiadas con el tratamiento. El Hospital Infantil de México es el único hospital del país donde se práctica la que ellos bautizaron como “radiocirugía pediátrica” para atender lesiones cerebrales muy profundas localizadas en zonas fundamentales para el funcionamiento de este órgano. También se ha empezado a utilizar para tratar casos de epilepsia y  malformaciones vasculares inoperables con las técnicas tradicionales.

Dado que no es una técnica invasiva, se reducen los riesgos de enfrentar infecciones y se reduce el tiempo que los pacientes pasan en terapia intensiva, en la mayoría de los casos se puede realizar de forma ambulatoria. La cirugía combina el uso de equipos de radicación, resonancia magnética nuclear de alta sensibilidad y la tomografía helicoidal para provocar una radiación que atraviesa su cabeza y se concentra fundamentalmente en la zona afectada. En caso de tumor, se extirpa; en caso de neurocirugía vascular, se elimina la parte del cerebro afectada.

Una intervención de este tipo dura en promedio una hora, pues es necesario aplicar la radiación durante 30 o 40 minutos, dependiendo la complejidad de la zona tratada o lo avanzado del tumor. En el desarrollo de este tratamiento intervienen especialistas de diversas áreas: radiólogos, neurocirujanos, anestesiólogos, radioterapeutas y hasta ingenieros en informática.

La radiocirugía es un procedimiento quirúrgico en computadora que utiliza los criterios de un radiólogo para dosificar la radiación del área a tratar, que requiere a un físico en el diseño de los haces de radiación, los cuales son corroborados, a su vez, por neurocirujanos que trazan las vías de acceso hasta la lesión, al mismo tiempo que cuantifican las dosis de radiación y verifican que las áreas radiadas adjuntas a la lesión no sean perjudicadas.

Ambos especialistas coincidieron al explicar que los tumores sólidos más frecuentes que desarrollan los niños que acuden a recibir atención son del tipo intracraneal y de cada 10 niños que atienden, dos desarrollan el tumor prácticamente en el sistema nervioso central y hasta el momento, los niños 70 atendidos con este procedimiento se están recuperando satisfactoriamente.