Dos siglos después muere su última descendiente en Morelos
Personaje destacado de la Conspiración de Querétaro de 1810, Josefa Ortiz de Domínguez continúa generando leyendas sobre su participación en la insurrección y su probable pertenencia a la masonería. Por Natalia Lara.

“Conocida como La Corregidora, Josefa Ortiz de Domínguez es un personaje que no ha sido estudiado cabalmente y genera más leyendas que hechos confirmados”, asegura María Luisa Trujillo, historiadora de la Universidad Michoacana de San Nicolás.
La historiadora, destaca que el personaje es espléndido al grado de que a más 200 años de su participación en el movimiento independentista todavía genera notas de prensa, como la que consigna que el 8 de septiembre de 2014 falleció su última descendiente: María de los Dolores Medina de Manzini, a los 92 años y quien, como su tatarabuela, se dedicaba a asistir a los pobres y desvalidos.
Uno de los puntos que no terminan de ser claros en la vida de Doña Josefa, es el lugar de su nacimiento, algunos aseguran que nació en Valladolid, hoy Morelia, el 19 de marzo de 1771, y se trasladó a la capital de la Nueva España al quedar huérfana a los pocos años de nacida. Otros aseguran que el alumbramiento fue en la ciudad de México. Educada en el Colegio de las Vizcaínas, en el rigor religioso, no faltan las versiones que señalan que perteneció a la Logia Masónica del Valle de México desde el año de 1793 cuando se casa con Miguel Domínguez.
Doña Josefa siempre luchó por defender los derechos de las clases sociales más bajas y por conseguir una mejor calidad de vida. A lo largo de su vida, hizo muchas obras sociales al lado de su esposo, Miguel Domínguez. En Querétaro organizó varios grupos literarios en los que se reunían las personas para poder estudiar y discutir los ideales de La Ilustración.
La Ilustración promovió la soberanía de la razón, la búsqueda de la felicidad, la libertad, la igualdad, la tolerancia y la fraternidad a favor del progreso humanista y libre. De acuerdo con pensadores de los siglos posteriores, estos conceptos deben de ser revisados todo el tiempo, pues siempre están en función del contexto histórico, social, económico de cada grupo social y si no generan los ajustes necesarios para su consecución son conceptos muertos, retóricos o, como diría mi abuelita, conceptos “piteros” pues de “lengua me como un plato”.
Luisa Trujillo señala: “La primera ocasión en que se le llama Corregidora es hasta el año de 1889, cuando Vicente Riva Palacio publica ‘México a través de los siglos’. Pero existe un hecho que muestra sus convicciones, cuando se niega a ser parte de la corte de Agustín de Iturbide dejando muy claro que la propuesta era ofensiva pues era “una invitación a traicionar los ideales por los que había luchado”.