¿Para qué sirve un murciélago?

Realmente no tienen nada que ver con el Conde Drácula y contrario a lo que mucha gente piensa su presencia es fundamental en el control de plagas. Por Natalia Lara.

Veinte especies de murciélagos que habitan el territorio de Querétaro juegan un papel muy importante en la conservación del equilibrio ecológico al controlar la expansión de los insectos en el campo.

El Coordinador de la Unidad Multidisciplinaria de Docencia e Investigación de la Facultad de Ciencia, UNAM-Juriquilla, Juan Morales Malacara, realiza una investigación sobre el papel que juegan en la conservación de medio ambiente y el equilibrio ecológico, las 20 especies de murciélagos que habitan en las distintas zonas de estado de Querétaro.

El investigador universitario explicó que los murciélagos aparecieron hace por lo menos unos 50 millones de años, poco después de la desaparición de los dinosaurios, cuando los mamíferos empezaran a ser “los amos de la creación”. “En términos Geológicos podemos decir que solo se necesitaron 15 ó 20 millones de años para que un animal diferente a las aves y los insectos dominara y surcara los cielos. Aunque pasarían muchos miles de años más para que los seres humanos construyeran toda una serie de leyendas sobre ellos, casi todas maléficas, por llamarlas de alguna manera”.

Científicamente pertenecen al orden Quiróptera, del latín: Chiro, mano y Teron, ala, aunque popularmente se le llama murciélago, también del latín pero que significa ratón ciego, aunque nada tiene que ver su especie con los roedores. En todo el mundo se tienen registrada mil 75 especies distintas y, contra todas las leyendas que se les achacan, sólo tres de ellas se alimentan de sangre. Sin embargo, ellas son las causantes del terror que se desata entre las poblaciones humanas cuando advierten su presencia. “Estas especies, actualmente sólo se encuentran en centro y Sudamérica en zonas que van de los 0 a los mil metros sobre el nivel del mar y, a pesar que se alimentan de sangre, sus hábitos no son depredadores, sólo buscan la sangra cada 76 horas y parte de ella la depositan en unos termoreceptores que tienen en las fosas nasales. Este líquido muchas ocasiones lo comparten con sus congéneres, casi de la misma manera en que lo hacen los seres humanos”.

De las especies que habitan en Querétaro se ha encontrado que poseen fuertes caninos y sus molares tiene puntas cónicas, su dedo índice está formado por las extremidades toráxicos y en ocasiones sólo cuentan con una falange, en otras dos y no tienen uñas. La parte que los hace misteriosos para el común de las personas es que son animales nocturnos, pasan el día durmiendo, colgando en lugares escondidos, casi siempre en cuevas o cavernas, con la cabeza hacia abajo.

Mucha gente pensaba que eran ciegos, de ahí su nombre, pero la verdad es que tienen una excelente visión, aunque no definen colores en la oscuridad, sus ojos tienen una membrana en la parte trasera que funciona de manera parecida a la de los felinos y cuentan con un sistema de radar al que se le ha denominado “ecolocación” pues funciona a base de sonidos de altísima frecuencia, con el cual ubica su alimento en un radio hasta de 100 kilómetros y es capaz de capturarlo en medio de la más profunda oscuridad.

Los “murciélagos queretanos” son insectívoros y han mostrado ser eficaces en el control biológico de aquellos insectos nocivos para los cultivos agrícolas de la región, en algunas zonas de la Sierra Gorda y del semidesierto su presencia inhibe las plagas que atacan a especies forestales y a familias de cactáceas.

Uno de los riesgos con los murciélagos es que son transmisores de la rabia, tal vez de ahí derivan sus leyendas malditas y también del hecho que para ahuyentarlos era necesario quemar azufre, dejando el “olor d3el demonio” cuando salían huyendo. Sin embargo tienen una gran importancia ambiental.

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