Las mujeres anónimas de la Independencia en México

No son todas las que están ni están todas las que participaron

Josefa Ortiz y Leona Vicario no fueron las únicas mujeres que participaron para lograr la independencia de México, muchas otras en el anonimato respaldaron con diferentes acciones la lucha insurgente. Por Natalia Lara.

“La historia oficial es muy cuestionable por muchas razones, incluyendo las que atañen al género. La que se refiere a la Independencia de México es un claro ejemplo. Pareciera que sólo Josefa Ortiz y Leona Vicario hubieran tenido la convicción para liberar a su pueblo y se omite el papel que jugaron madres, esposas, hermanas, hijas y un alto número de mujeres en todas las trincheras”, aseguró Lucia Álvarez, historiadora de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

Tan sólo alrededor de la conspiración de Dolores señaló la existencia de Rafaela López Aguado de Rayón, madre de los hermanos Rayón, quién no dudo en poner a disposición de sus hijos el caudal familiar para luchar contra el yugo español, aún después de que fusilaran a uno de ellos en Ixtlahuaca, en 1811. Junto a Mariano Abasolo, el más joven de los Insurgentes, su esposa María Manuela Tabeada no dudo en acompañarlo durante todas las batallas libradas al lado de Hidalgo hasta que los capturaron en el desierto de Chihuahua. Abasolo fue fusilado y ella estuvo encarcelada durante casi dos años.

En su texto “México, independencia, mujeres, olvido, resistencia, rebeldía, dignidad y rescate”, María de J. Rodríguez Guerrero, apunta: “Hay ejemplos de mujeres que, al conocer la falta de alimento de los insurgentes en algunos momentos críticos, incluso ofrecieron la carne de su propio cuerpo para que ésta sirviera de alimento”

Por ejemplo, en Heroínas de la Independencia, se narra que en el hoy estado de Guerrero, durante el sitio a Tlacotepec, cuando el hambre era angustiante para los insurgentes, ante el general Nicolás Bravo se presentaron Antonia Nava y su amiga Catalina González al frente de un grupo de mujeres, diciendo: ‘No podemos pelear, pero podemos servir de alimento para que sea repartido como ración a los soldados’, y Antonia intentó herirse con un puñal. Todos impidieron la acción y el desaliento desapareció de los soldados, entonces las mujeres se armaron de machetes y garrotes y salieron también a pelear contra el enemigo.

 “Es injusto que no se les mencione, que no se recuerde a Guadalupe Rangel, la esposa de Albino García, ambos vecinos de Valle de Santiago, Guanajuato, quienes se enfrentaron al general realista García Conde en abril de 1811. Los archivos de Salamanca guardan el testimonio de cómo Guadalupe al frente de un grupo de mujeres atacó con fúsiles a un destacamento del ejército novohispano hasta acabar con ellos. Los habitantes más viejos del lugar todavía presumen de su heroína y cuentan que sable en mano y montada a caballo tomaba parte en los combates”, expuso la historiadora quien insistió que no son todas las que participaron.