Un paseo por el Centro Histórico de la capital queretana
Visitar la Muy Noble y Leal Ciudad de Santiago de Querétaro es una aventura donde la realidad y las leyendas, transmitidas de boca en boca, se van modificando y mezclando con historias fantásticas. Por Natalia Lara.

Dicen quienes la conocen que visitar Querétaro es viajar al pasado, es vivir la historia de México. Desde antes de ser reconocida como Patrimonio de la Humanidad, ya se consideraba a esta localidad como joya del barroco pues al caminar por sus calles empedradas y callejones adoquinados se ve uno rodeado de imponentes templos y conventos, de hermosas casonas construidas en los siglos XVII y XVIII que la convirtieron en una excepcional ciudad virreinal.
Visitar el corazón de su centro histórico, llamado Plaza de Armas por los vecinos, es suficiente para emprender un viaje donde historia y leyenda se conjugan para convertirlo en ciudad mágica. Al centro de la plaza, la “fuente de los perritos”, donde el Marques de la Villa del Villar del Águila, constructor del Acueducto, espera día y noche la llegada del agua y rodeado de hermosas casonas conservadas con esmero.
Y también conservadas se levanta cada una de las leyendas que los vecinos conservan de generación en generación sin rubor ante el embate de la vida moderna. Al mismo tiempo que puede sentarse en sus bancas y accesar de forma gratuita al servicio de Internet, puede entablar la plática con los habitantes de la ciudad y escuchar las leyendas que le dan vida a la cantera.
Y usted puede pensar que son cuestiones propias de la provincia, pero cuando visite esta Plaza intente llegar hasta la esquina donde se levanta la “Casa de los Espantos”. Para que vaya prevenido sepa usted que ahí nació la leyenda de Don Bartolo “La Casa de don Bartolo “El Segoviano”. Sin lugar a dudas lo primero que le llamará la atención será la hermosa fachada de líneas eclécticas y el bullicio y la música que interpretan los grupos que siempre animan la vida en la plaza le acompañará hasta su puerta porque… “aunque usted no lo crea” basta traspasar el pesado portal para sentirse envuelto en un silencio profundo.

La historia asegura que a mediados del Siglo XVII, Bartolo Sardanetta y Legaspi, Conde de Rayas, hombre adinerado llego desde Guanajuato y se instaló en esta casa que compartía con su hermana. La leyenda asegura que mantenían relaciones incestuosas y cuenta que en cada cumpleaños Don Bartolo celebraba con esta frase: “Brindo por la señora mi hermana, por mi alma y por el 20 de mayo de 1701” y los años no parecían pasar por él.
La historia asegura que pasaron casi 50 años cuando un extraño silencio y un fuerte olor a quemado proveniente de la casa llevo a los vecinos a pedirle al alcalde abrir las puertas. La leyenda asegura que descubrieron el cadáver de la hermana, aparentemente asesinada por don Bartolo y a éste lo encontraron pegado al techo y totalmente carbonizado, su rostro reflejaba un profundo terror. La leyenda sostiene que al revisar su ropero se encontró un contrato entre don Bartolo y el diablo quien a cambio de gloria, riqueza y honores recibiría su cuerpo y su alma el 20 de mayo de 1701.
Los teatreros que representan esta leyenda y los guías de turistas que tienen la ocurrencia de llevar a los turistas aseguran que las sombras y los gritos no han cesado. No falta el visitante que agobiado por el olor a quemado ha decidido abandonar el recorrido. ¿Verdad o leyenda? Querétaro le está esperando.