¿Historia oficial o hechos de carne y hueso?

El Corregidor Domínguez, insurgente cabal hasta la muerte

La historia oficial privilegia la figura de su esposa, pero desde 1800 el Corregidor de Querétaro Miguel Domínguez proclamó la necesidad de que México se independizara de España. Por Natalia Lara.

Historiadores y cronistas en Querétaro coinciden en señalar que la mejor manera de vivir las “Fiestas Patrias” no es festejando ¿Qué festejamos? Sino “conmemorando”. “Con memoria le damos a cada hecho y cada persona su verdadero lugar en la historia”, aseguró el licenciado Alfonso Camacho, integrante de la Asociación de Cronistas Municipales del Estado, cuando plantea la necesidad de reivindicar la figura de don Miguel Domínguez, Corregidor de Querétaro en 1810.

Ninguna calle en México lleva su nombre, pocas veces se le nombra como uno de los ideólogos del movimiento libertario, pocos reconocen que sin su participación la conspiración de Querétaro nunca hubiera llegado tan lejos ¿Quién fue don Miguel Domínguez?

Se sabe que nació en 1756, en la ciudad de México, estudio Derecho en el Colegio de San Ildefonso y frecuentó el Colegio de San Nicolás en Valladolid donde conoció a su “tocayo” Miguel Hidalgo y a José María Morelos. Ellos siguieron el camino del sacerdocio, él se convirtió en funcionario público y a los 34 años de edad se encontraba viudo, con hijos y con el nombramiento de Oficial mayor de la capital de la Nueva España.

“Los testimonios de su época – agrega el cronista-, aseguran que acostumbraba solicitar licencia para leer los libros del “infiernillo”, nombre que le daba el Santo Oficio a la lista de publicaciones prohibidas. También acostumbraba recorrer barrios populares y de indios, así como los establecimientos administrados por el gobierno virreinal, incluido el Colegio de Vizcaínas donde conoció a una joven huérfana que llamó su atención: María Josefa Crecencia Ortiz”.

Miguel Domínguez se casó por segunda vez y viajo a Querétaro en 1801 en calidad de Corregidor, el Virrey Iturrigaray lo quiso destituir por oponerse al mal manejo de los recursos destinados a obras piadosas y, en 1808, invitó al Ayuntamiento de México a unirse al de Querétaro para formar la Junta General de Gobierno del Virreinato. Su intención era lograr la emancipación política y la Independencia administrativa de la Colonia.

En el patio de lo que fueron las “casas reales”, hoy Palacio de Gobierno Estatal podemos encontrar un busto en el patio principal. Desde ahí, tal vez, su memoria pueda reconstruir los días en que conoció al capitán Ignacio Allende, quizá recuerde las reuniones literarias en las que lo presentó con Miguel Hidalgo, Don Juan Lozada, Lorenzo de la Parra, Felipe Coria, José María Sánchez, Felipe Luna y los hermanos González, Emeterio y Epigmenio.

En el Archivo Histórico de Querétaro existe un ejemplar del libro “Doña María Josefa Ortiz de Domínguez, Corregidora de Querétaro”, escrito por el licenciado José Guadalupe Ramírez, es una de las pocas publicaciones que rescatan los escritos del Corregidor a favor de la justicia, de la libertad e independencia. Son textos que muestran a un hombre recto, convencido de sus ideales y claro en su relación con el mundo de las leyes y, sobre todo, con la historia de su pueblo, de la dinámica social que empujaba por terminar con la esclavitud. El Corregidor fue un conspirador auténtico, un insurgente comprometido hasta su muerte en 1830.