Piedra y manos artesanas de la comunidad de Escolásticas
Los trabajos en cantera labrados en la comunidad queretana de Escolásticas forman parte de la riqueza escultórica y arquitectónica que promovió a la ciudad de Querétaro como Patrimonio de la Humanidad. Por Natalia Lara.

Todavía hace unos años la comunidad de Escolásticas, en el municipio queretano de Ezequiel Montes, apenas era conocida por unos cuantos iniciados en el arte de labrar la cantera, quienes habían recorrido los 40 kilómetros que existen desde la capital la capital del estado para encontrarse con los talleres donde los artesanos dan rienda suelta a su imaginación y su talento para esculpir en piedra las formas y figuras que adornan casonas y plazas en casi todo el mundo.
Cuenta el cronista José González Luján que desde la época de la colonia, los arquitectos españoles y mestizos adaptaron sus proyectos para construirlos con los materiales disponibles en la zona, buscando resolver las cuestiones estructurales de la forma más práctica pero sin descuidar la parte estética y de esta manera fue surgiendo una ciudad barroca que sigue deslumbrando con sus templos, conventos, casonas y plazas a todos los viajeros que llegan hasta esta zona donde se inicia el Bajío mexicano.
Una de las grandes ventajas con la que contaron aquellos constructores fue la experiencia y destreza de los indígenas, cuyo testimonio de habilidad está plasmado en las antiguas pirámides y vestigios de piedra que cuentan su historia y documentan sus conocimientos. No paso mucho tiempo para que de sus manos surgieran santos, vírgenes, ángeles, querubines y un sin fin de figuras mitológicas como las que el visitante actual puede llevarse a su casa por unos cuantos pesos.

LABRANDO LA PIEDRA
Quirino Leyva pertenece a una de las familias de cantereros que a mediados del siglo XX empezaron a salir de su terruño para participar en diversos eventos donde se premiaba el talento de los artesanos mexicanos, se le puede encontrar trabajando cualquier día de la semana que el visitante decida llegar a Escolásticas y, sin dejar de tallar la piedra, cuenta la forma en que aprendió el oficio.
“En esta familia fue mi padre quien comenzó a trabajar la cantera. Nos enseñó que moldear la piedra es como darle forma a la vida y que la piedra en bruto puede ser fuente de grandes ideas pero hay que aprender la técnica para trabajarla. Desde niño me gustaba que mi padre me trajera al taller y en lugar de divertirme con otras cosas me la pasaba jugando a darle forma a las piedras. Realmente no me di cuenta cuando empecé a dejar de hacer las figuritas de los animales que había aquí en el campo para seguir con leones, minotauros, delfines o dragones”, comenta Quirino.
A través de la plática de Quirino nos podemos enterar que durante muchos años los habitantes de la comunidad se olvidaron de trabajar la piedra y se dedicaron al cultivo del campo, pero el terreno realmente no es apto para la agricultura ni la ganadería, la gente se comenzó a ir a Querétaro, a la ciudad de México y a los Estados Unidos, hasta que algunos cuantos recordaron que la riqueza de estas tierras está en la cantera y a partir de 1955 se retomó el labrado de la piedra.
UN TESORO ESCONDIDO A LA VISTA DE TODOS
El visitante puede darse cuenta fácilmente que la visión del artesano tiene bien fundadas sus bases, tan sólo con visitar la capilla del lugar, en el casco de la ex hacienda de escolásticas, edificada en la época de la colonia, de estilo barroco con tres torres de un solo cuerpo en cuyo portón y aristas del campanario se observan un hermoso y detallado trabajo en cantera. Más adelante en el camino, otro tesoro a la vista es el altar para venerar a la Inmaculada Concepción, patrona de la comunidad, cuya imagen esta labrada en cantera. Visitar Escolásticas permite conocer un oficio que no ha pasado de moda.