De convento a Museo de Arte, historia y leyenda

Ex convento de San Agustín joya del Querétaro barroco

Por Natalia Lara

Considerado por los historiadores del arte como la “Alambra de América”, este edificio fue edificado en tan sólo 14 años por artistas indígenas para dar cobijo a los frailes agustinos.

Es la esquina de las antiguas calles de San Agustín, del Desdén y la calle del Águila, no se sabe a ciencia cierta quién fue el alarife encargado de hacer el proyecto arquitectónico, unos dicen que fue el queretano Ignacio Mariano de las Casas, otros aseguran que fue el fraile español Luis Martínez Lucio. Quien lo haya hecho construyó una de las más bellas obras del arte barroco en el mundo: El Convento de San Agustín en Querétaro.

Ubicado en las actuales calles de Allende y Pino Suárez, en el centro Histórico de Querétaro, este edificio es la actual sede del Museo de Arte, pero todo el ambiente es propicio para pensar que el lugar sigue habitado por los frailes agustinos que llegaron a México con los conquistadores españoles. Así lo comenta Adrián Rebolledo quien durante muchos años estuvo encargado de las visitas guiadas los sábados y domingos.

Con su negro sayal, cinturón de cuero y acompañado por una flauta el guía encarnaba a un viejo agustino que deambula por el lugar recordando historias y leyendas. Así iba contando que “La construcción de la iglesia y convento de San Agustín fue una proeza realizada en tan sólo 14 años, se inició el 4 de mayo de 1731 y se concluyó el 2 de octubre de 1743, la primera advocación al templo se hace en el año de 1745 y se dedica a la Virgen de los Dolores”.

El fraile encarnado recuerda las palabras del cronista queretano Valentín Frías, quien describió los esquilones del templo como los mejores de la ciudad y “los ángeles concheros que adornan el exterior de la cúpula son un magnífico honor al pueblo prehispánico de Querétaro, así como el Cristo de la Portada, ejemplo preciosísimo del arte en cantera de los artistas locales”.

En ese momento, el guía hacía un alto para tocar en su flauta una antigua melodía y suspirar sentado en la fuente de este patio invitándonos a mirar con detenimiento a nuestro alrededor: “Es un patio de estilo barroco, lleno de símbolos de las religiones prehispánica y católica, es una verdadera «summa theologica» de cantera rosa, Hermes y Atlantes se convierten en figuras cristianas, guardianes de la fe rotos y decapitados”.

El tiempo corre y los aires de Independencia y las Leyes de Reforma afectan a todas las órdenes religiosas, en 1859 el convento se convierte en cuartel militar, años después Porfirio Díaz decreta que este lugar se convierta en el Palacio Federal de Querétaro y en las postrimerías del siglo XX es declarado Patrimonio Histórico de México y sede del Museo de Arte de Querétaro.

El personaje que nos guía nos hacía olvidar que estamos ya en pleno siglo XXI, plática, toca, pone en escena diálogos, recrea tiempos y espacios a veces reales, a veces imaginarios, lograba llevarnos por los pasillos y claustros como si fuera un día cualquiera en el antiguo colegio, incluso, por momentos las sombras semejabann grupos de frailes estudiando, discutiendo, filosofando.

Las salas del Museo resguardan tesoros de tres siglos de arte, pinturas representativas del manierismo, del barroco, de las escuelas flamenca e italiana y de los grandes maestros de la primera etapa de la Academia de San Carlos. Si tiene usted un viejo billete de 20 pesos, usted también podrá ser dueño de una postal de este patio barroco.

Si te agrado este material, visítanos en https://patarata.com.mx Apostamos por contenidos interesantes para un público al que le gusta leer.