Apuntes al vuelo: La ocasión la pintan calva

Por Jorge Lara Tovar

Mucho antes de que iniciará la participación de la Selección Mexicana de Futbol en el Mundial en Qatar 2022, los dueños de este negocio tuvieron claro el riego que significaba mostrar el verdadero nivel del futbol comercial en México; sobre todo el riego de las ganancias en la Copa del Mundo 2026.

¿Qué hacer? Una campaña para seguir vendiendo espejitos a la “afición” mexicana que es alimentada en el transcurso de cada Copa Mundial con el cuento de que los futbolistas profesionales mexicanos son unos verdaderos “cracs”.

Y desde antes de iniciar la participación de estos jugadores en Qatar, ya se tenía a la “afición” metida en la discusión del “posible fracaso” y de sus responsables. Pero lista para seguir consumiendo y pagando un alto precio por un producto de mala calidad, inflado con todo un aparato de comercialización a través de todos los medios de comunicación que, con tal de vender, construyen “un mundo alternativo” en el que los intranscendente se vuelve “vital”.

Han transcurrido cuatro años y la historia se repite.

No importa que los partidos en la liga sean malos y aburridos, para eso están los “animadores del micrófono” y de ·tecla”. Para resaltar que anotar un gol es “caer en estado de gracia”, o que un tiro es un “zambombazo”; de la misma manera en que nos pintan nuestra infelicidad si no compartimos “la chispa de la vida” y como sí una marca de ropa deportiva fuera la fuente de los mejores deportistas (futbolistas) del mundo.

A esta práctica se le llama COMERCIALISMO. Su objetivo es obtener utilidades económicas aun haciendo a un lado valores la creatividad, el respeto al ser humano como persona pensante, maneja la miopía con respecto al futuro pues les da prioridad a las ganancias rápidas y siempre ofrecerá menor calidad en cualquier producto o activad que ofrezca.

No es malo el comercio, no es malo promover un artículo o un servicio.

El problema es que te den “gato por liebre”. La responsabilidad no sólo es de quien lo vende sino de quien está dispuesto a pagar por este engaño. ¡De verdad crees que un polvo para hacer jugo de manzana es mejor que comer una manzana? ¿Crees que ver todos los partidos del Mundial te hacen mejor futbolista o te permiten construir una mejor comunicación con tu familia, tus amigos, tus compañeros de trabajo?

La ocasión la pintan calva, y este Mundial 2026 es una ocasión tan clara de lo que hemos estado consumiendo que nos da la oportunidad de elegir si volvemos a montarnos en este barco que no sólo está hecho de futbol sino de “cantantes”, “actores”, “actrices”, “héroes deportivos”, “políticos”, “comediantes”, “periodistas” y cientos de productos que la mercadotecnia promueve como “esenciales” e “insustituibles” para alcanzar la “felicidad”.

La culpa no es del Vasco, ni de los futbolistas. La culpa es de quienes compran “gato por liebre”.

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