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Descubren chinampas y canales en el centro del DF

Vestigios del conocimiento autosustentable de los mexicas

En pleno centro de la Ciudad de México fueron descubiertas chinampas y canales en un terreno que fue ocupado por la compañía refresquera Pascual y donde los arqueólogos reconstruyen su entorno.

Los vecinos de la colonia Tránsito, a escaso kilómetro del Zócalo de la Ciudad de México, se asoman asombrados a lo que fue el estacionamiento de los camiones repartidores de la refresquera Pascual. Las crónicas de los mexicas y de los españoles que llegaron a la antigua Tenochtitlan cuentan que todo el valle era una gran laguna y que en algunas zonas se levantaban pequeñas islas sembradas de maíz, calabaza, chile, chayotes, chilacayotes, plantas de ornato, etcétera. Sí algunos pensaban que eran parte de la mitología, están equivocados. Es verdad.

Arqueólogos del INAH llevan 7 años trabajando en el rescate de 30 chinampas que pertenecieron al barrio mexica de Ateponazco, muy cerca de la hoy  calzada de Chabacano, y que permanecieron enterradas durante quinientos años sin haber perdido sus principales características de forma y tamaño gracias al nivel de humedad del terreno.

Entre los viejos edificios coloniales, las vecindades y los talleres de costura que se conservaron tras el terremoto de 1985, los vecinos observan la muestra de los adelantados conocimientos de sustentabilidad de los mexicas: Las chinampas, una técnica agrícola adaptada a las condiciones variables del entorno, capaz de transformarlo para  obtener el mayor provecho a sus características. De acuerdo a las viejas crónicas, las chinampas tienen una antigüedad en el continente americano casi cuatro mil años, su apogeo y máxima expansión se ubica entre los siglos XIV y XVI de nuestra era.

Las labores de salvamento se realizaron a partir del mes de diciembre apoyadas por un antiguo mapa que documenta la ubicación de los antiguos barrios de Tenochtitlan y de Tlatelolco. Al frente de los trabajos, Raúl Barrera Rodríguez ha delimitado el área de 380 metros de largo por 120 de ancho y que, hasta el momento, se ha profundizado en tres metros, encontrando diversos vestigios, como son pozos y calas que apuntalaron las chinampas de unos 30 metros cuadrados y de una altura de 70 centímetros,.

“Con base en lo analizado hasta el momento podemos asegurar que los constructores extrajeron lo que llamamos turba y que estaba formada por residuos vegetales, luego preparaban los cimientos de la chinampa y sobre ellos colocaron materiales vegetales de desecho. Cercaban las parcela con piedras, plantaban estacas de ahuejote y luego seleccionan los cultivos. El área estuvo delimitada por grandes canales y acequias navegables que en el transcurso de los siglos fueron entubados para dar paso a vialidades, como las calzadas de La Viga y San Antonio Abad, la cual es el límite norte del predio que fue excavado”, detalló Raúl Barrera.

Durante las excavaciones se han recuperado 600 objetos complejos de cerámica, lítica (diferentes tipos de roca o minerales), hueso (de varios animales, muchos de ellos residuos de un rastro), concha, vidrio, metal, madera, textil, cuero y plástico. Destaca la representación de un pie humano elaborado con el fémur de una persona; también se encontró cerámica del siglo XIX tanto de mayólica mexicana, porcelana europea, loza fina blanca nacional extranjera y gres europeo.

”Del siglo XX se encontraron rieles del patio de maniobras de la estación del Ferrocarril San Rafael Atlixco, que llegó a ocupar parte del terreno de la colonia Tránsito, restos de los cuartos y pisos de una vecindad, y elementos asociados a la actividad de la refresquera Pascual que por más de treinta años ocupó ese espacio, como drenajes de ladrillo y una variedad de botellas”, detalló el arqueólogo.

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